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Los taxis

Taxis

Recorrer la ciudad en un taxi resulta una grata experiencia, pues a través de las ventanillas podemos observar la ciudad y a la gente realizando sus actividades cotidianas, aunque, al igual que en los autobuses, puede ser un fastidio si se tiene la mala suerte de encontrar un embotellamiento. Dependiendo la hora o la zona, un kilómetro se puede recorrer en un minuto o en cuarenta.

Taxi libre / Foto: Juan Carlos Zamora

El taxi es relativamente barato. El “banderazo” o cobro inicial es de diez yuanes por los primeros kilómetros, y posteriormente el taxímetro va incrementándose en fracciones de yuan dependiendo la distancia recorrida o el tiempo. A comparación de México (y de otros países), viajar en taxi en la capital de China es muy barato.

Taxímetro con impresora / Foto: Juan Carlos Zamora
Los problemas al viajar en taxi surgen cuando no se habla chino, pues salvo excepciones, los conductores no hablan inglés y algunos son poco pacientes. Por eso es recomendable llevar una tarjeta con la dirección escrita en mandarín y un mapa de la ciudad, así el chofer podrá entender a dónde vamos.

Otro problema que comienza a ser frecuente es que algunos taxistas son deshonestos y timan a los extranjeros, quienes al pagar entregan billetes de cincuenta y cien yuanes, pero luego se distraen y ese momento es aprovechado por el conductor para cambiar el billete por uno falso y luego reclamar al pasajero. Algunos caen en la trampa y, resignados, cambian el billete apócrifo. Hay que estar muy atentos para evitar este tipo de engaños.

Otro detalle con los taxistas es que algunos no quieren llevar a extranjeros, no sé si por racismo o por temor de no entender a dónde van, pero en cuanto ven que quien hace la parada es foráneo agitan las manos diciendo “¡no, no, no!” y pasan de largo. Así que no hay que tomarlo a pecho si sucede alguna vez.

A bordo de un taxi en Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora
Finalmente, viajar en un taxi puede ser una experiencia llena de adrenalina, pues algunos choferes conducen muy rápido, se pasan la luz roja, rebasan por el carril de acotamiento o se quedan dormidos frente al volante, por lo que subir a un taxi puede no ser apto para cardiacos.

Precaución: En China, como en muchos países, hay taxis pirata, es decir, ilegales. Normalmente son de color negro, aunque ahora cualquier auto puede ser un taxi pirata. Estos cobran sin taxímetro y en ocasiones pueden llegar a timar a los ingenuos. Se identifican porque llevan una pequeña luz roja en el frente. Aunque los conductores no son peligrosos y el viaje puede ser más barato que un taxi convencional, lo mejor es evitar problemas y tomar un taxi legal.

Los autobúses

Los autobuses

Después del metro, el sistema de autobuses es el más utilizado por los beijineses. Sin embargo, viajar en ellos no es tan fácil. En primer lugar, porque la mayor parte de las señalizaciones están únicamente en chino, y para quienes no leemos caracteres es bastante complicado. Aunque, eso sí, en algunas líneas ya hay letreros y grabaciones en inglés.

Autobús urbano en Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora

Por otro lado, la red de autobuses es muy extensa y complicada de entender. Uno necesita saber exactamente el número de autobús y la parada donde hay que bajar, de lo contrario, es fácil perderse. Pero vivir en Beijing sin viajar en bus es algo imperdonable.

Por fortuna, existe un sitio web en inglés del sistema de autobuses, que permite ingresar nuestro origen y destino, y el sistema nos dirá qué líneas nos llevan y en qué paradas debemos subir y bajar. Esto es una maravilla.

Haz clic aquí

Los autobuses son muy convenientes en cuanto al precio, pues oscila entre 50 centavos y un yuan (entre uno y dos pesos mexicanos). Lo malo…, no, no, lo realmente malo, es que casi siempre están llenos, hay que esperar varios minutos a que pase el bus y, después, rezar porque no haya tráfico, de lo contrario, el viaje será eterno.

El tráfico, inconveniente al viajar en autobús
Foto: Juan Carlos Zamora

Además de los autobuses normales, existen también trolebuses (tal como en la Ciudad de México), cuyo camino está trazado por el cableado eléctrico. Y en ciertas zonas hay rutas del sistema BRT, autobuses con un carril confinado exclusivo y que, en teoría, circulan con mayor rapidez.

Trolebús en Beijing
Para viajes mayores hay también autobuses de larga distancia, que pueden tomarse en terminales distribuidas en toda la ciudad, y cuyo destino son poblados dentro del municipio de Beijing o provincias cercanas. Su precio depende de los kilómetros recorridos.

En Beijing hay varias compañía de autobuses, todas estatales
Foto: Juan Carlos Zamora
En los autobuses se puede pagar con la tarjeta electrónica del metro o en efectivo. En algunas líneas el dinero lo reciben los propios conductores, en otras, cobradores que entregan un pequeño boleto como comprobante.

El metro

El Metro

El metro es, sin duda, el transporte más eficiente y rápido de Beijing. Cuenta ahora con 15 líneas que abarcan buena parte de la ciudad, y llega a los principales puntos de interés. 
Mapa del metro de Beijing
Funciona casi todo el tiempo con normalidad, salvo excepcionales interrupciones. Hasta hoy, su costo es de dos yuanes por un viaje, y se pueden comprar boletos individuales o tarjetas electrónicas recargables en expendedores automáticos o en una ventanilla donde siempre atiende una mujer malhumorada. Su horario es de cinco de la mañana a once de la noche, de lunes a domingo.
Máquina expendedora de boletos

En ellas se puede elegir la cantidad de boletos y checar las líneas

El punto negativo en el metro es la cantidad de gente que lo usa. Casi todo el día, pero especialmente en las horas pico, los trenes van atestados, al grado que es difícil moverse siquiera unos centímetros. Aún así, esta situación es tolerable. Lo que de verdad saca de quicio en el subte (como dirían los argentinos) es la actitud de las personas.
Vagón atestado en la hora pico
Los chinos tienen, de verdad, poca cultura cívica, y por ello, al momento de abrir las puertas del tren libran una de las batallas más absurdas que he visto en mi vida: unos quieren salir, otros, entrar, y nadie logra ni lo uno ni lo otro. Y si hay algún asiento disponible, la lucha es aún mayor, pues la histeria se apodera de quienes, tras la larga jornada de trabajo, sienten que merecen ese lugar.

Acechando un asiento 
Además de la lucha encarnizada en los trenes, en los accesos al subterráneo se da otra similar, porque en todas las entradas del metro hay máquinas de rayos X, y todos lo que llevan por lo menos una bolsa deben colocarla en la banda. El problema radica en que los chinos nunca respetan la fila. Si alguien deja diez centímetros de espacio entre él y la siguiente persona, alguien siempre se meterá, por regla general.

Gente corriendo para alcanzar el tren
A pesar de los inconvenientes, el metro es la mejor opción de transporte, por ser barato, ágil y bonito. Salvo las líneas 1 y 2, que datan de los años 60, las demás son muy recientes, y casi todos los trenes son modernos, tienen aire acondicionado y pantallas de televisión donde pasan desde propaganda gubernamental hasta programas de cocina.

La señalización en todas las líneas del metro está en caracteres chinos y en inglés, por lo que resulta muy fácil para cualquier extranjero acostumbrarse a viajar en la red. Y en el cien por ciento de los vagones hay una grabación, también en chino y en inglés, que indica la estación a la que estamos arribando y la próxima parada. En los andenes hay incluso pantallas que indican en cuánto tiempo arribarán los siguientes trenes. Y las salidas suelen ser dos o cuatro, siempre señalizadas con las letras A, B, C y D.

Señalización bilingüe



Escucha sonidos del metro de Beijing

Hay que destacar la línea exprés hacia el Aeropuerto de Beijing, que va del centro de la ciudad a las terminales 1 y 3 en aproximadamente veinte minutos y con un costo de 25 yuanes, mucho más barato que un taxi, que cobra de 160 a 180 yuanes.

Andén en la línea  del metro

Tren arribando en la línea


Viajar en el metro es muy interesante, pues se puede ver a chinos de muchas clases sociales (¡sí, hay clases sociales en un país comunista!) y su forma de comportarse. También es divertido y misterioso, y un extranjero puede llegar a sentirse como estrella de cine, animal de zoológico o loco paranoico, pues sin duda levantará muchas miradas, comentarios y risitas.

Así se distraen los chinos en el metro

Exterior de la estación Babaoshan


¿Cómo es Beijing?

¿Cómo es Beijing?


Beijing es un monstruo. Y miren que vengo de la Ciudad de México, una megaurbe de más de diez millones de almas. En la capital de China conviven diariamente cerca de 20 millones de personas, y eso únicamente en la zona urbana; en todo el municipio de Beijing habitan cerca de 40 millones de seres humanos.


Multitud en el centro de Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora
Estación Xidan del Metro de Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora
En sus calles se mezclan la modernidad y la tradición. Hay desde enormes rascacielos hasta pequeñas casas tradicionales de ladrillo gris y techos a dos aguas. Aunque, eso sí, los primeros le están ganando terreno a las segundas.

A partir de la designación de Beijing como sede de los Juegos Olímpicos del 2008, la capital china comenzó una transformación que hasta la fecha no para: se derribaron muchísimos barrios antiguos (llamados hutong) para construir centenares de edificios; se construyeron múltiples instalaciones deportivas y mejoró notablemente la infraestructura urbana; se tendieron kilómetros y kilómetros de asfalto nuevo (casi no hay baches en la ciudad) y se colocaron depósitos de basura por toda la metrópoli; se construyeron varias líneas del metro y se mejoraron las existentes…, en fin, prácticamente se creó una ciudad nueva ante la mirada incrédula de los capitalinos, que un día despertaron rodeados de una Beijing que no conocían. Esto, claro, tiene ventajas y desventajas, como veremos.

Contrastes en Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora

Hutongs, en peligro de extinción / Foto: Juan Carlos Zamora


Beijing cuenta con muchos parques y áreas verdes de gran extensión, y aunque el concreto se extiende día a día, los chinos le dan una gran importancia a sus jardines. Incluso en invierno se prodigan muchos cuidados a los troncos sin hojas y la tierra seca.

En cuanto al clima, las estaciones del año están bien marcadas. El invierno abarca prácticamente desde noviembre hasta marzo, y las temperaturas pueden llegar hasta los 20 grados centígrados bajo cero, con nevadas ocasionales y vientos que congelan hasta el aliento. El verano aproximadamente va de mayo a septiembre, y el calor puede ser agobiante y húmedo, con el mercurio marcando hasta 40 grados. En medio de estos extremos, y sólo por algunas semanas, se presentan una fresca primavera y un otoño ideal para volar cometas.

Lotos en el parque Yuanmingyuan / Foto: Juan Carlos Zamora

Lago en Palacio de Verano / Foto: Juan Carlos Zamora


La gente es linda y amable en general, aunque, claro, siempre hay excepciones a la regla. Es muy común encontrar estafadores y vendedores abusivos con los turistas, pero también gente buena que ayuda sin esperar algo a cambio. Los chinos suelen ser impacientes y, en ciertos aspectos, maleducados. Pero hay que tomar en cuenta que en un país con 1,340 millones de personas (según el censo de 2010) no es fácil ser civilizado, ni siquiera en la capital.

La vida es cara y barata a la vez. Se puede comer con muy poco dinero, aunque en los últimos tiempos todo ha subido de precio. El transporte público también es económico, pero hay que tener cuidado con los taxistas piratas y los bicitaxistas abusivos. Lo más caro, sin duda, es la vivienda. La renta es alta, y comprar un departamento es algo casi imposible, a menos que se tenga un salario muy bueno.

Y, claro, al ser una ciudad con tanta gente, el número de autos es directamente proporcional. El tránsito suele ser lento, con la consecuente desesperación de los conductores que hacen catarsis tocando insistentemente sus bocinas, lo que puede resultar muy molesto. Y aunque cada vez menos, aún se pueden ver en las calles a miles de personas en bicicleta, sorteando los peligros de una Beijing salvaje, pero fácil de pedalear por ser plana.

Ciclistas en Beijing / Foto: Juan Carlos Zamora

Bicis en Beijing / Foto: Gabriela Becerra


La polución es muy alta, igual o peor que en la Ciudad de México, y durante el verano se observa una densa neblina, mezcla de la humedad del ambiente y la nata de contaminantes.

En cuanto a las comunicaciones, funcionan bien, excepto el Internet, que está muy censurado. No hay acceso normal a redes sociales ni a sitios de organizaciones contrarias a China. Esto puede llegar a desesperar a muchos.

Y claro, no hay que olvidar que Beijing es la capital de un país de corte comunista, lo cual se nota en el discurso político y en la estructura burocrática; pero, en la realidad, su economía es de mercado, con extremos tan fuertes como en el capitalismo salvaje que vivimos en Occidente.
Mega centro comercial en Xidan / Foto: Juan Carlos Zamora

Miles de compradores en un centro comercial / Foto: Juan Carlos Zamora

En fin, a grandes rasgos así es Beijing. Ahora, desmenucemos al gigante.

© Juan Carlos Zamora. Todos los derechos reservados.

Guía para sobrevivir en Beijing - Introducción

A partir de hoy publicaré periódicamente mi "Guía para sobrevivir en Beijing", que será muy útil para todos aquellos que estén próximos a realizar un viaje a la capital de China o deseen hacerlo en el futuro; para quien esté buscando información detallada sobre esta ciudad o para los curiosos que, como yo, les gusta viajar a otras partes del mundo a través de las palabras. Ojalá les sea de utilidad. Quien quiera reproducirla está autorizado, siempre que mencione la fuente.


Introducción
Estar en Beijing puede resultar muy placentero o ser una tortura. O una mezcla de ambas cosas. Por ello, en una de las ciudades más grandes y complejas del planeta se deben tomar, sin duda, ciertas precauciones pero, sobre todo, se debe contar con un gran espíritu aventurero. La tolerancia a lo diferente es un requisito adicional. Y lo más importante: para vivir Beijing hay que dejar el tonto orgullo se superioridad que se ha gestado en Occidente, pues así se asimilará mejor esta urbe llena de cultura, tradiciones y gente linda, capital del país que se perfila como la potencia mundial de las próximas décadas.

Esta guía es, claro, subjetiva. Está basada en mis experiencias de los últimos dos años y en las de muchos conocidos. Quizá haya gente que no esté de acuerdo con su contenido, y será algo normal, porque el mundo es muchos mundos dependiendo del punto de vista de cada persona. Pero así veo yo a la que, por ahora, es mi ciudad, y quiero compartir mi mirada con el que así lo desee. Estoy seguro de que a alguien le evitará muchos dolores de cabeza.

Juan Carlos Zamora