Los
bicitaxis, triciclos o “rickshaw”, como son conocidos en algunos países, son un
medio de transporte en extinción en Beijing. Aún pueden encontrarse en varias
zonas de la ciudad, pero prácticamente relegados a paseos turísticos, pues los
que circulaban como transporte regular en muchos barrios han sido desplazados
por los taxis.
Los
románticos amantes de otras épocas lamentan la paulatina desaparición de los
bicitaxis, pues son baratos (cinco o diez yuanes por viaje) y muy eficientes en
medio de las calles congestionadas de autos o gente, y forman parte de esa
China que todos conocimos en los libros de historia. Además, son la fuente de
empleo de muchas personas.
Otros, en cambio, celebran que ya queden pocos, pues consideran que el transporte es peligroso y los conductores, imprudentes, pues circulan muy rápido y con escasa precaución, incluso en sentido contrario en grandes avenidas.
Sea como
sea, cada día se ven menos bicitaxis en Beijing, ya sea en su versión básica de
un triciclo para dos personas, o bien, en la de motocicletas con cabinas para
dos o cuatro personas.
Los únicos
sitios donde aún circulan por montones son las zonas turísticas, donde los
conductores pueden llegar a cobrar desde 50 hasta 300 yuanes por un paseo corto
en medio de callejones típicos, dependiendo de la capacidad del pasajero para
negociar el precio.
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