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Comportamiento cívico: escupitajos, pedos y eructos en Beijing

Una de las cosas que más impacto causa a los recién llegados a Beijing es la forma de comportarse de los capitalinos, que, en muchas ocasiones, deja mucho que desear según las costumbres occidentales. Aunque, es verdad, todo es según el cristal con que se mira.

En primer lugar, hablemos de los escupitajos. Según la medicina tradicional china, si hay algo en el cuerpo que hace daño, hay que sacarlo. Y una de esas cosas son las flemas, que los beijineses expulsan con total naturalidad. Al caminar por las calles es común escuchar el clásico “jrrrssssss” previo a la expulsión de una flema (“gallo”, diríamos los mexicanos), esto sin distinción de sexos, pues tanto hombres como mujeres gustan de eliminar ruidosamente lo que su cuerpo no necesita.

El problema es que los escupitajos suelen encontrarse en las aceras, en los vagones del metro, en los baños y ¡prácticamente en todas partes!, lo que puede resultar desagradable para muchas personas.

Es indispensable no darse golpes de pecho, porque, al menos en México, mucha gente también lleva a cabo esta ruidosa costumbre. Lo mejor es tratar de ser tolerantes y entender un poco los conceptos de la medicina tradicional china.

Cabe decir que la costumbre de escupir ha tratado de ser erradicada. Incluso durante la fase previa a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 hubo una campaña de “reeducación”, donde se penalizaba a la gente que escupiera en ciertas plazas públicas. Y aunque mucha gente ha dejado de expulsar las flemas, otros muchos continúan exorcizando los demonios de sus pulmones.

Algo similar ocurre con las ventosidades, gases o pedos, y con los eructos. Así que si en un elevador o en el metro de repente huele mal o escuchan ruidos extraños, no se asusten. Es normal.